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Junto con la pandemia, nuestras emociones experimentaron cambios y la autorregulación de estas se convirtió en uno de los retos más importantes tanto individual, como colectivamente. Una situación entendible, ya que al temor de contraer el virus en una pandemia como la de COVID-19, se suman las nuevas y desafiantes realidades de distanciamiento físico, el trabajo desde el hogar, el desempleo temporal, la educación de los niños en el hogar y la falta de contacto físico con los seres queridos y amigos. Esto sin duda produjo reacciones como el miedo, la preocupación y el estrés; las cuales han contribuido ampliamente a que los casos de agresividad y violencia aumenten afectando a toda la humanidad. Sin embargo, una de las poblaciones que preocupa más es la adolescente y joven, de tal manera que muchas de las investigaciones actuales se centran en estos grupos. 
Un ejemplo del último punto anterior, se observa en el reporte del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, pues la problemática de violencia escolar es recurrente, siendo así que 6 de cada 10 estudiantes entre los 11 y 18 años han sido víctimas de al menos un acto violento. Las representaciones más recurrentes son los insultos (38.4%), rumores (27.8%) o agresiones virtuales (9.7%). Por otra parte, la Organización Mundial de la Salud (2020) calcularon que más del 40 % de víctimas de violencia han sido mujeres, seguidas por los menores de edad (20-25%), lo cual produce la necesidad urgente de buscar soluciones creativas y adecuadas, para ofrecer mayor seguridad y prevención de la salud mental.
Algunos autores definen a la agresividad como un tipo de comportamiento que se caracteriza por atacar física o verbalmente a otro, o a ofender de un modo intencional. Existe un término que parece equivalente: “violencia”, sin embargo, éste refiere a comportamientos agresivos cuya intensidad y destructividad parecieran ser mayores que las observadas en un acto agresivo.
¿Cómo puedo saber si llevo a cabo conductas agresivas?
  • Hago comentarios hirientes: lo que dices y cómo lo dices.
  • Me expreso por medio de insultos, maldiciones o gritos.
  • Y en casos extremos llevo a cabo a actos de violencia, como tirar cosas o golpear a algo o alguien de manera descontrolada.
La identificación de estas conductas es importante para poder modificarlas, sin duda, es una solución que permitirá un mayor acercamiento a nosotros mismos y aquellos que nos rodean.  
¿Qué puedo hacer para detenerlo?
    • Descanso. Tratar de dormir al menos 7 horas todas las noches.
    • Hacer ejercicio. No es necesario hacer ejercicio de alto impacto, es muy útil caminar o hacer yoga, todos los días.
    • Relajarse. Practicar ejercicios de relajación, como meditación y/o respiración profunda todos los días.
    • Llevar una dieta saludable. Por ejemplo, tomar ocho vasos de agua todos los días, comer alimentos saludables y no usar drogas recreativas ni alcohol.
    • Acudir a terapia
En terapia es posible estimular, entre otros aspectos, la conciencia de que para llegar a cumplir nuestras metas es necesario esforzarse y controlar algunas emociones por medio del reconocimiento temprano y adecuado de las mismas; también, aprender a analizar y valorar las experiencias personales y sociales, y provocar la reflexión sobre las formas que tenemos de vernos a nosotros mismos y al mundo. Se ha observado que aquellos que siguen algún programa terapéutico se sienten emocionalmente más estables, observan menos molestias en su cuerpo (tensión, dolor de cabeza, estómago, etc.) y establecen relaciones más adecuadas con los demás sintiendo un estado más relajado y de mayor equilibrio personal.
 
Referencias:
Contini, M., Mejail, S., Caballero, V., Lacunza, B., & Lucero, G. (2020). Adolescentes, escuela y comportamiento agresivo en tiempos de pandemia. Dinámicas y retos . Ciencia, Docencia y Tecnología, 32 (63), pp. 1-24. 
Guevara, M., Puma, M., Meza, L., Fernández, C., Carrion, I., & Nuñovero, R. (2021). Epistemología de la agresividad y violencia en el contexto de pandemia COVID-19. Revista Pakamuros, 9 (2), pp. 1-14.
Luján, I., Rodríguez-Mateo, H., Hernández, G.,  Torrecillas, M., Ana, M., & Machargo, S. (2011). AUTORREGULACIÓN EMOCIONAL Y ÉXITO. International Journal of Developmental and Educational Psychology, 2 (1), pp. 81-88.
Neumann, D., Miles, S., Sander, A., & Greenwald, B. (2021). Comprensión y afrontamiento de la irritabilidad, la ira y la agresión después de una LCT . Enero 27, 2022, de Model Systems Knowledge Translation Center Sitio web: https://msktc.org/tbi/factsheets/comprensi%C3%B3n-y-afrontamiento-de-la-irritabilidad-la-ira-y-la-agresi%C3%B3n-despu%C3%A9s-de-una
OPS. (2022). Salud Mental y COVID-19. Enero 27, 2022, de OPS Sitio web: https://www.paho.org/es/salud-mental-covid-19
Campos, R. (2021). Introducción. En Conductas agresivas en periodo de confinamiento por COVID 19 en Adolescentes de una Institución Educativa Privada de Huacho, 2020(pp. 8, 9). Lima, Perú: Facultad de Ciencias de la Salud Escuela Profesional de Psicología.

One comment

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    julio 9, 2022 at 6:50 pm

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